Uno de los pequeños placeres de los libros delgados es que te los puedes leer en un día, cuando tienes horas muertas, o una gripe...
En mi caso eso es lo que he hecho con "Yo primero" de Katherine Pancol. Aunque la literatura francesa no me gusta mucho descubrí a esta autora gracias a mi cuñada Nuria, que recomendó "Los ojos de los cocodrilos son amarillos", y claro, al final me leí toda la trilogía.