"En cualquier caso, recuerda lo que voy a decirte: lo que manda al ser humano es la cabeza, el corazón, las sensaciones y el instinto. El peligro consiste en que cualquiera de esos mandarines del cuerpo obren, actúen y proyecten por su cuenta. Es precisamente esa forma individualista de mandar lo que nos destruye. Lo que nunca falla es que tanto la cabeza como el corazón, las sensaciones y el instinto dialoguen entre ellos, se unifiquen y extraigan consecuencias, se pongan de acuerdo y eclipsen posibles errores en comunidad. Si obran por su cuenta, seguro que la pifiarán."